Page 759 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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CONFINAMIENTO
Abrí los ojos, o más bien tuve la sensación
de que retiraban mis párpados, o que me los
cortaban. Mi vista estaba borrosa, mi visión
del mundo refractada; me pregunté si mis
globos oculares estaban helados, quizá
congelados por completo. Fijé la vista en un
punto al azar en el cielo sin estrellas; en la
periferia de la visión vi rastros de verde —
¿quizá la Luna?—, pero no podía volverme
para mirar.
No respiraba. ¡Es fácil decirlo, pero es difícil
expresar la ferocidad de ese
descubrimiento! Me sentí como si me
hubiesen sacado de mi cuerpo; no sentía
ninguno de los ruidos mecánicos —el
sonido de la respiración y el corazón, el
millón de pequeños dolores musculares—
que forman, sigilosos, la superficie de
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