Page 890 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
P. 890

Sin embargo, nuestro paciente Constructor


                  no nos abandonó. Desde mi punto de vista


                  acelerado  vi  que  parecía  descansar  allí,  a


                  unas  pocas  yardas  de  nosotros  —una


                  pirámide rechoncha, el movimiento de los


                  cilios difuminado por nuestro paso a través


                  del         tiempo—,                  y        entonces               saltaba,



                  abruptamente, allá, para permanecer duran‐


                  te        unos            pocos             segundos,                  y        así


                  continuamente.  Como  un  segundo  para


                  nosotros duraba siglos en el mundo más allá


                  del  coche  del  tiempo,  calculé  que  el


                  Constructor  permanecía  frente  a  nosotros,


                  inmóvil,  durante  miles  de  años  en  cada



                  ocasión.


                  Se lo comenté a Nebogipfel.


                  —Imagínalo, ¡si puedes! Ser inmortal es una


                  cosa,  pero  estar  tan  dedicado  a  una  sola


                  obra...  Es  como  un  caballero  solitario  que


                  preserva  su  Grial,  mientras  las  eras


                  históricas y las breves preocupaciones de los


                  hombres vuelan a su lado.


                                                                                                   890
   885   886   887   888   889   890   891   892   893   894   895