Page 889 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Me hubiese gustado ver aquellos magníficos
veleros interestelares surcar el espacio; pero
la rotación de la Tierra me hacía imposible
distinguir las frágiles naves, y tan pronto
como comenzamos el viaje en el tiempo se
hicieron invisibles.
Segundos después de la partida —desde
nuestro punto de vista— el apartamento fue
demolido. Se desvaneció a nuestro
alrededor como el rocío, para dejar nuestra
ampolla transparente aislada en el techo de
la torre. Pensé en el extraño, pero cómodo,
conjunto de habitaciones —con el baño de
vapor, el ridículo papel pintado, la peculiar
mesa de billar y todo lo demás—; todo había
quedado fundido nuevamente en la
informidad general y el apartamento, no
siendo ya necesario, había sido reducido a
un sueño: ¡un recuerdo platónico en la
imaginación de metal de los Constructores
Universales!
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