Page 887 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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buscase la muerte! Sabía que mi decisión
podía acabar con mi vida. Aun así...
—No creo que tenga demasiadas
posibilidades —le dije a Nebogipfel—. No
podemos quedarnos aquí.
—No —dijo—. Tú y yo somos exiliados.
Creo que sólo nos queda continuar... hasta
el final.
—Sí —dije—. Parece que hasta el final del
tiempo mismo... ¡Bien! Que así sea,
Nebogipfel. Que así sea.
Nebogipfel empujó las palancas del coche
—sentí que se me aceleraba la respiración y
que la sangre me palpitaba en las sienes— y
caímos en la confusión gris del viaje en el
tiempo.
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