Page 914 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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—¿Te hubiese ayudado? Es la única forma.
Tu miedo es natural; pero debes dominarlo,
sólo un momento más, y entonces...
entonces serás libre...
Podía sentir el peso helado de los hilos de
plattnerita sobre muslos y hombros. Intenté
mantenerme quieto y entonces sentí uno de
esos cables vivientes moviéndose por mi
frente; podía sentir claramente el roce de los
cilios contra mi carne, y no pude evitar
gritar y luchar contra aquel peso suave, pero
ya me era imposible levantarme del asiento.
Ahora estaba inmerso en el verde y mi
visión del mundo exterior —de la Luna, los
campos de hielo de la Tierra e incluso de la
estructura de la Nave— estaba oscurecida.
Los nodos cuasianimados y variables de luz
pasaban por encima de mi cuerpo
deslumbrándome. El tazón de frutas se salió
de entre los dedos y chocó contra el suelo
del coche; pero incluso el ruido de la caída
pronto se apagó, al apagarse mis sentidos.
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