Page 924 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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no querría explicar de buena gana. Intenté


                  volverme, pero mi visión rotó.


                  ¿Nebogipfel? ¿Eres tú?


                  Sí. Estoy aquí. ¿Estás bien?


                  Nebogipfel... no puedo verte.


                  Yo a ti tampoco. Pero eso no importa. ¿Sientes


                  mi mano?



                  Sí.


                  Ahora la Tierra se hizo a un lado, y nuestra


                  Nave  se  movió  conjuntamente  con  sus


                  compañeras. Pronto las Naves del Tiempo


                  nos rodearon en una formación que llenaba


                  muchas  millas  del  espacio  interplanetario;


                  era  como  estar  en  medio  de  un  grupo  de



                  grandes  ballenas  brillantes.  La  luz  de  la


                  plattnerita era brillante, pero aun así parecía


                  irreal,  como  si  se  reflejase  en  un  plano


                  invisible;  de  nuevo  tuve  esa  sensación  de


                  contingencia  en  las  Naves,  como  si  no


                  perteneciesen del todo a aquella realidad, o


                  a cualquier otra.


                  Nebogipfel, ¿qué nos pasa? ¿Adónde nos llevan?


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