Page 920 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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enormemente ampliado —su quilla debía
de tener millas de largo— y sin embargo
flotaba por el paisaje con la facilidad de una
nube. Podía ver el paisaje del exterior a
través de las zonas abiertas en la estructura
de la Nave, y ahora veía el coche del tiempo
justo debajo de nosotros. Aunque mi visión
estaba interrumpida por las chispas
cambiantes de la Nave, creí ver dos cuerpos
en el coche, un hombre y una figura más
pequeña, que caían al suelo, ya inmóviles
por el frío.
Mi visión era extraña, no tenía foco: o mejor,
carecía de un punto central de observación.
Cuando miras algo, digamos una taza de té;
lo ves, y ése es básicamente el centro de tu
mundo, con todo lo demás relegado a la
periferia de la visión. Pero ahora mi mundo
no tenía centro, o periferia. Lo veía todo,
hielo, Naves, coche del tiempo. ¡Era como si
todo fuese centro, o todo periferia,
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