Page 981 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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El ensamblaje de la visión continuó deprisa.
La barras de cobre brillaban, vi que había
algo de polvo en las esferas de los
indicadores cronométricos y que las agujas
giraban. Reconocí el brillo verde de la
plattnerita que impregnaba el cuarzo
dopado que formaba la estructura inferior.
Miré abajo y distinguí dos cilindros anchos,
gordos y oscuros: ¡eran mis piernas,
vestidas con el equipo de jungla!, y aquellos
objetos pálidos, peludos y complejos debían
de ser mis manos, que descansaban sobre
las palancas de control de la máquina.
Y ahora, finalmente, comprendí el sentido
de la «caverna» alrededor de mi campo
visual. Era el borde de mis ojos, nariz y
mejillas en mi campo visual: una vez más
miraba desde la más oscura de las cavernas,
mi propio cráneo.
Sentí como si me colocasen en mi cuerpo.
Dedos y piernas se conectaron por sí solos a
mi conciencia. Podía sentir la palancas, frías
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