Page 984 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Me puse en pie y miré a mi alrededor. Había
un edificio cerca, visible sólo como una
silueta contra el cielo gris carbón. Noté un
ligero brillo verde que provenía de la parte
de abajo de la máquina volcada. Vi que
venía de un frasco, un cilindro de vidrio de
unas seis pulgadas de alto: era una botella
de medicina graduada de ocho onzas
normal y corriente. Evidentemente la
habían colocado en la estructura de la
máquina, pero ahora se había caído.
Recogí el frasco. El resplandor verde
provenía de un polvo en su interior: era
plattnerita.
Gritaron mi nombre.
Me volví sorprendido. La voz había sonado
suave, casi enmascarada por el silbido de la
lluvia sobre la hierba.
Había una figura a unos diez pies de mí:
baja, casi infantil, pero con la cabeza y la
espalda cubiertas de pelo largo y
desmadejado que la lluvia mantenía
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