Page 686 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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percepción acelerada, vi evoluciones lentas
que recorrían la superficie de los edificios. A
la estructura cilíndrica de Hammersmith se
le hinchó la cara de espejo, como si fuese
atacada por una enfermedad metálica, antes
de ajustarse a una nueva forma de
protuberancias angulares y acanaladuras.
¡Otra torre, cerca de Fulham, desapareció por
completo! Estaba allí en un momento y al
siguiente ya no, sin que quedase siquiera la
sombra de los cimientos en el suelo para
señalar dónde había estado, ya que el hielo
se cerró sobre la tierra expuesta con
demasiada rapidez.
Aquella evolución fluida seguía todo el rato.
Comprendí que el ritmo de cambio en aquel
nuevo Londres debía medirse en siglos —en
lugar de los años en que se habían
transformado secciones de mi propio
Londres—, pero sin embargo había cambios.
Se lo comenté a Nebogipfel.
—Sólo podemos especular sobre los
propósitos de esa reconstrucción —dijo—.
Quizás el cambio de apariencia externa
indica un cambio en la utilización interior.
Pero los procesos lentos del deterioro siguen
actuando incluso aquí. E incluso es posible
que ocasionalmente se produzcan incidentes
más espectaculares, como la caída de un
meteorito.
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