Page 683 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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buscase la muerte! Sabía que mi decisión
podía acabar con mi vida. Aun así...
—No creo que tenga demasiadas
posibilidades —le dije a Nebogipfel—. No
podemos quedarnos aquí.
—No —dijo—. Tú y yo somos exiliados. Creo
que sólo nos queda continuar... hasta el final.
—Sí —dije—. Parece que hasta el final del
tiempo mismo... ¡Bien! Que así sea,
Nebogipfel. Que así sea.
Nebogipfel empujó las palancas del coche —
sentí que se me aceleraba la respiración y que
la sangre me palpitaba en las sienes— y
caímos en la confusión gris del viaje en el
tiempo.
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ADELANTE EN EL TIEMPO
Una vez más el Sol corrió como un cohete
por el cielo, y la Luna, todavía verde, se
apresuraba en sus fases, ya que los meses
transcurrían con mayor velocidad que los
latidos del corazón; pronto, la velocidad de
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