Page 681 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
P. 681
abierta por arriba, sin pintar y no muy bien
acabada. Pero los controles estaban a mucha
distancia de los mecanismos limitados que
Nebogipfel había podido fabricar con los
materiales disponibles en el Paleoceno —
incluso había indicadores cronométricos,
aunque escritos a mano— y tendríamos tanta
libertad de movimiento en el tiempo como
con mi primera máquina.
Mientras trabajaba y se acercaba el día en
que habíamos decidido partir, mis temores e
incertidumbres aumentaban. Sabía que jamás
podría volver a casa, pero si me iba de allí
con Nebogipfel, al futuro o al pasado, podría
llegar a lugares tan extraños que no podría
sobrevivir ni en mente ni en cuerpo. Podía, lo
sabía, estar acercándome al fin de mi vida; y
un terror humano y tranquilo se apoderó de
mí.
Al final lo terminamos. Nebogipfel se sentó
en el asiento. Lo había cubierto con la tela
plateada y acolchada del Constructor.
Llevaba gafas nuevas. Se parecía un poco a
un niño pequeño preparado para el invierno,
al menos hasta que apreciabas el pelo que le
caía por la cara, y la luminosidad de los ojos
tras las gafas azules que llevaba.
Me senté a su lado, y comprobé por última
vez el contenido del coche.
681

