Page 710 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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espacio,  y  su  luz  se  reflejaba  en  el  hielo


                  arrugado que cubría la Tierra.


                  Oí que me llamaban: o mejor, no era oír, sino

                  una conciencia llegada por algún medio que


                  no  querría  explicar  de  buena  gana.  Intenté


                  volverme, pero mi visión rotó.


                  ¿Nebogipfel? ¿Eres tú?

                  Sí. Estoy aquí. ¿Estás bien?


                  Nebogipfel... no puedo verte.


                  Yo a ti tampoco. Pero eso no importa. ¿Sientes mi

                  mano?


                  Sí.


                  Ahora la Tierra se hizo a un lado, y nuestra


                  Nave  se  movió  conjuntamente  con  sus

                  compañeras.  Pronto  las  Naves  del  Tiempo


                  nos rodearon en una formación que llenaba


                  muchas  millas  del  espacio  interplanetario;

                  era  como  estar  en  medio  de  un  grupo  de


                  grandes  ballenas  brillantes.  La  luz  de  la


                  plattnerita era brillante, pero aun así parecía


                  irreal,  como  si  se  reflejase  en  un  plano

                  invisible;  de  nuevo  tuve  esa  sensación  de


                  contingencia  en  las  Naves,  como  si  no


                  perteneciesen del todo a aquella realidad, o a

                  cualquier otra.


                  Nebogipfel, ¿qué nos pasa? ¿Adónde nos llevan?


                  Amablemente me respondió:


                  Ya conoces la respuesta. Vamos a viajar atrás

                  en  el  tiempo...  de  vuelta  a  su  limite,  a  su


                  corazón más profundo y oculto.



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