Page 72 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
P. 72
Me daba la impresión de verlo todo desde una
parte pequeña y remota del cerebro. Había
olvidado mi propósito de volver con pruebas de la
existencia del viaje en el tiempo, o incluso de
encontrar a Weena: sospeché en ese momento que
aquélla era realmente la razón por la que había
vuelto a viajar en el tiempo, por aquel momento
de venganza: por Weena, y por el asesinato de la
Tierra, y por mi propia indignidad. Dejé caer al
Morlock—inconsciente o muerto, no era más que
un montón de pelos y huesos— y fui a por sus
compañeros, empuñando el atizador.
Entonces oí una voz —claramente de Morlock,
pero distinta a las otras en su tono y
profundidad— que emitió una sola sílaba
imperativa. Me volví con los brazos llenos de
sangre, y me preparé para seguir luchando.
Ante mí estaba un Morlock que no huía. A pesar
de estar desnudo como el resto, su cubierta de
pelo parecía peinada y cuidada, lo que le daba el
aspecto de un perro acicalado que se hubiese
puesto en pie como un hombre. Me adelanté con
fuerza, con el atizador firmemente agarrado entre
las manos.
Con calma, el Morlock levantó la mano derecha —
algo centelleó en ella—, hubo un brillo verde y
sentí que el mundo se movía bajo mis pies,
arrojándome al lado de mi resplandeciente
máquina; ¡y ya no fui consciente de nada más!
72

