Page 69 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Quizá la carne de los Elois se volvía rancia en la
boca de los Morlocks, cuando la comían en sus
sórdidas cavernas.
Imaginé a los Morlocks —o a una facción de
ellos— surgiendo una noche de sus túneles bajo la
Tierra para caer sobre los Elois con sus armas y
brazos musculosos. Habría una gran criba, pero en
esta ocasión no sería la recolección disciplinada de
carne, sino un asalto a sangre fría con un único a
inconcebible propósito: la extinción definitiva de
los Elois.
¡Cómo debió de correr la sangre por los prados y
los palacios, y las viejas piedras devolvieron el eco
de los gemidos infantiles de los Elois!
En esa batalla sólo podría haber un vencedor. La
frágil gente del futuro, con su belleza atareada y
destructiva, jamás podría defenderse contra el
criminal asalto organizado de los Morlocks.
Lo vi todo, ¡o al menos eso creí! Los Morlocks,
triunfantes al fin, habían heredado la Tierra. Como
el jardín de los Elois ya les era inútil, habían
permitido que decayese; habían surgido de la
Tierra y de alguna forma ¡trajeron con ellos su
propia oscuridad estigia para cubrir el Sol!
Recordé que el pueblo de Weena había temido las
noches de Luna nueva —ella las llamaba «Noches
negras»—; ahora me parecía que los Morlocks
habían desencadenado una Noche negra definitiva
para cubrir la Tierra por siempre. Los Morlocks
habían asesinado hasta el último de los hijos
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