Page 742 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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                                 EL TRIUNFO DE LA MENTE





                  El Observador se detuvo y giró en el espacio

                  como un globo de carne. Los enormes ojos se


                  fijaron  en  mí,  oscuros,  inmensos,  el  res‐


                  plandor  del  cielo  repleto  de  luz  se  reflejaba

                  en sus pupilas como platos; al fin, parecía, mi


                  mundo  estaba  ocupado  por  completo  por


                  aquella mirada inmensa que excluía todo lo


                  demás —incluso el cielo ardiente.

                  Pero  entonces  el  Observador  pareció


                  derretirse.               La         dispersión                 de         lejanas


                  constelaciones,                    la        estructura                galáctica

                  espumosa  e  incluso  el  resplandor  del  cielo


                  ardiente desaparecieron de mi vista o, mejor,


                  era  consciente  de  que  esas  cosas  eran  un


                  aspecto  de  la  realidad,  pero  sólo  en  la

                  superficie.


                  Si imaginan que enfocan la vista en un panel


                  de  vidrio  frente  a  ustedes,  y  luego

                  deliberadamente relajan los músculos de los


                  ojos,  para  fijarse  en  el  paisaje  que  hay  más


                  allá, el polvo sobre el panel desaparece de la


                  conciencia;  así  entenderán  el  efecto  que

                  intento describir.







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