Page 794 - Las Naves Del Tiempo - Stephen Baxter
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Epílogo
Los primeros días fueron los peores, porque
llegué aquí desprovisto de herramientas.
Al principio me vi obligado a vivir con los
Elois. Compartía los frutos que les traían los
Morlocks y las ruinas que utilizaban como
dormitorios.
Cuando la luna se desvaneció y comenzó la
nueva secuencia de Noches Negras, ¡me
sorprendió la audacia con que los Morlocks
salían de sus cavernas y asaltaban su ganado
humano! Me atrincheré a la entrada de una
de las casas de dormir, con trozos de hierro y
piedras como armas, y de esa forma pude
resistir; pero no pude mantenerlos a todos
fuera —los Morlocks llegaban como
sabandijas, en lugar de luchar en la forma
organizada de los humanos—, y además sólo
podía defender un dormitorio entre los
cientos que salpicaban el Valle del Támesis.
Aquellas horas tenebrosas, de terror y
desesperación sin parangón para los
indefensos Elois, son más terribles que
cualquier otro de mis recuerdos. Aun así, con
la llegada del día, la oscuridad desaparecía
de las pequeñas mentes de los Elois y se
aprestaban a jugar y reír con entusiasmo
como si los Morlocks no existiesen.
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