Page 131 - Hijos del dios binario - David B Gil
P. 131

del vaso que hay sobre la mesa.


                  —¿El cristal?


                  —Sí.  Es  un  fragmento  de  cristal  grueso.  Te  lo


           pones entre los dientes y comienzas a presionar con



           fuerza. ¿Qué sucedería?


                  —Supongo que se rompería —titubeó.


                  —¿Cuáles serían las consecuencias?


                  —Me cortaría los labios, la lengua… —Nicholas


           torció el gesto—. Puede que trozos de cristal se me


           clavaran en el paladar y en la encía. Habría mucha


           sangre.



                  —Ahora  que  lo  has  visualizado,  dime,  si


           alguien  con  autoridad  sobre  ti  te  pidiera  que  lo


           hicieras, ¿lo harías?


                  —No.


                  —Si amenazara con emplear la violencia contra


           ti, ¿lo harías?


                  —No.


                  —¿Has  pensado  que  la  violencia  ejercida  por


           otra  persona,  sobre  la  que  no  tendrías  ningún



           control, puede tener consecuencias más graves? Al


           fin y al cabo, tú serías el que muerde el cristal, el


           daño  autoinfligido  tiene  más  posibilidades  de  ser


           controlado.


                  —Aun así, no creo que lo mordiera.


                  —¿No crees o no lo harías?




                                                                                                            131
   126   127   128   129   130   131   132   133   134   135   136