Page 169 - Hijos del dios binario - David B Gil
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pero era más de lo que tenía ahora.
Continuó pasando las hojas y dejó atrás la
hilera en la que figuraban los «Samir, Ben».
Afortunadamente, su feroz vigilante no hizo
ninguna observación, por lo que la mujer no debía
de estar leyendo por encima del hombro. Llegó a
los «Samir, David»: había doce soldados
registrados con ese nombre…, ninguno había
nacido el mismo año que el David Samir que
buscaba. Lo repasó de nuevo, aunque sabía que no
se había equivocado. Se le ensombreció el rostro.
Aquello no era una buena noticia.
Cerró el volumen y se puso en pie.
—¿Ya ha concluido?
—Sí, muchas gracias.
—Veo que ha confirmado la noticia que se
temían —dijo la mujer, malinterpretando su
expresión.
—Así es, pero será un descanso para mi padre.
La recepcionista lo acompañó hasta la planta
inferior y Daniel se despidió con amabilidad
aunque de forma un tanto apresurada. Cuando se
encontró fuera y se hubo apartado lo suficiente del
edificio, se detuvo en medio del parque, sacó el
móvil del bolsillo y se colocó el manos libres en el
hueco del oído. Abrió la pantalla de marcación,
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