Page 172 - Hijos del dios binario - David B Gil
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le costara reconocerlas.
—Le daré un día más. Si no tenemos nada,
pasado mañana me iré de aquí.
Se despidieron con seca cortesía y volvió a
guardarse el manos libres en el bolsillo. Era
temprano, así que, en lugar de llamar a un taxi, se
dispuso a pasear por si la fortuna le sonreía y se
encontraba con alguna buena idea a la vuelta de
una esquina. Mientras se dejaba guiar por el azar,
recorriendo calles flanqueadas por edificios de
oficinas y repletas de hombres y mujeres acuciados
por su vida de ejecutivos, tuvo la sensación de que
enfocaban aquel rompecabezas de la manera
equivocada.
La gente de Inamura trabajaba con la
mentalidad de una gran corporación conformada
por departamentos estancos: disponían de analistas
que extraían información de otras corporaciones,
probablemente recurrieran a ellos para hacerse con
los informes de la inteligencia israelí. Otro
departamento se encargaba de estudiar la
documentación, traducirla y gestionarla;
probablemente habían aplicado los protocolos
internos de Inamura Corp. para información
sustraída y potencialmente incriminatoria, de ahí
que hubieran evitado la transmisión digital y
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