Page 174 - Hijos del dios binario - David B Gil
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archivos gubernamentales, ¿qué les quedaba? «Las
personas», se dijo. Preguntar a personas en lugar
de a máquinas. Aquel era el tipo de pensamiento
lateral al que no recurriría una megacorporación
como la de Inamura.
Animado por la idea, se internó en uno de los
parques que florecían entre los rascacielos y se
sentó en un banco a la sombra. Volvió a sacar el
móvil del bolsillo de la chaqueta, pero esta vez
recurrió al navegador común. Buscó residencias de
veteranos del ejército; había tres en Tel Aviv,
cuatro en Jerusalén y alguna más en ciudades como
Haifa o Rishon LeZion. Ahí tenía por donde
empezar.
Dedicó el resto de la mañana a visitar las
residencias militares de exmiembros de las Fuerzas
de Defensa. Solo una de ellas era un asilo
propiamente dicho, las otras eran un lugar de
reunión y esparcimiento para los veteranos, pero
todas gozaban de unas instalaciones magníficas y
de personal atento, muestra de que el Estado
mantenía su compromiso con aquellos que habían
ejecutado su controvertida política exterior.
Sabía que buscar en los archivos de esas
instalaciones cualquier rastro de David Samir sería
igualmente infructuoso, pero tenía más fe en la
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