Page 175 - Hijos del dios binario - David B Gil
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memoria  viva.  Así  que  habló  con  las  amables


           encargadas  de  dichas  residencias,  les  explicó  la


           misma historia que a la archivista del ejército, dado


           los  buenos  resultados  obtenidos,  y  estuvieron



           encantadas  de  permitirle  poner  un  anuncio  en  el


           tablón  electrónico  de  sus  centros.  En  él  se  pedía


           ayuda  a  cualquiera  que  hubiera  servido  junto  al


           comandante  de  la  Tzahal  David  Samir.  Tuvo  la


           precaución de dar como teléfono de contacto el de


           su  habitación  del  hotel,  desde  donde  había


           activado  el  desvío  de  llamadas  a  su  móvil.



           Establecía  así  un  sencillo  cortafuegos  entre  él  y


           cualquiera  que  intentara  utilizar  su  teléfono  para


           ubicarlo  a  través  de  la  red  de  datos  o  mediante


           geolocalización.


                  Era muy consciente de que dejar tres anuncios


           con  el  nombre  de  David  Samir  escrito  en  ellos


           suponía  un  riesgo  considerable,  pero  resulta


           imposible ganar una partida sin hacer ni siquiera la


           primera apuesta.









                  Almorzó  en  un  restaurante  cercano  al  hotel  e


           hizo  la  sobremesa  en  la  terraza  de  su  habitación,


           con la única compañía de una copa de coñac y del


           libro sobre Nelson Mandela que había adquirido en




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