Page 183 - Hijos del dios binario - David B Gil
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Le besó en la boca. No fue un beso en los labios,
sino algo más íntimo. Su saliva era amarga; su
lengua, cálida y sinuosa. Cuando se separó, ella lo
miró una última vez a los ojos por si había
reconsiderado su propuesta, pero comprendió que
solo le quedaba despedirse con una sonrisa.
Con su sabor amargo aún en la boca, Daniel la
observó alejarse a través de la atestada pista de
baile. Manejaba los tacones con gracia y pudo
comprobar que más de un rostro se desviaba a su
paso, las miradas deslizándose por su espalda
desnuda hasta caer a sus pies. Reprimió el deseo de
retenerla; aquello habría echado a perder un bonito
recuerdo, una de esas incógnitas que quedan mejor
sin desvelar. Sabía, además, que una noche entre
sábanas calientes y extrañas no haría sino ahondar
el vacío que sentía cuando se quedaba a solas. Por
extraño que le pareciera, de manera involuntaria
había decidido seguir el consejo de la misteriosa
Clarice: concentrarse y mantener la mente
despejada, aunque al llegar a su habitación le
costara conciliar el sueño.
Pidió otra copa e intentó retomar el hilo de sus
divagaciones, pero el inesperado encuentro le había
distraído demasiado. Lo mejor que podía hacer era
dar un paseo que le enfriara la cabeza e intentar
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