Page 188 - Hijos del dios binario - David B Gil
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destino de aquel viaje, pero un golpe en la base del


           cráneo  hizo  que  una  bomba  de  dolor  estallara


           dentro de su cabeza. Sintió cómo la sangre caliente


           se  derramaba  por  su  nuca  y,  poco  a  poco,  su



           conciencia se fue a negro.








                  Le  despertaron  con  un  cubo  de agua  fría,  una


           manera  desagradable  de  volver  a  la  vigilia.  Abrió


           los  ojos,  pero  su  vista  estaba  desenfocada,  debió


           aguardar  un  momento  hasta  que  la  escena



           comenzó a tomar forma. Estaba en el salón de un


           apartamento  sin  muebles,  probablemente  un  piso


           franco.  Eliza  fumaba  apoyada  contra  la  pared,  se


           había  descalzado  pero  no  se  había  quitado  el


           vestido.  Daniel  la  observó  durante  un  instante,


           aturdido. Tenía los brazos cruzados sobre el pecho,


           y entre los dedos sujetaba un cigarro encendido. Al


           comprobar que él ya se había despertado, se llevó


           el cigarro a la boca e inspiró. Fue un movimiento



           pausado,  lleno  de  gracia.  Daniel  contempló  los


           músculos de sus brazos desnudos tensándose bajo


           la piel; reparó en la forma en que se fruncían sus


           labios  al  inspirar  y  escuchó  el  suspiro  con  que  el


           que  exhalaba  el  humo.  Incluso  pudo  percibir  el


           crepitar del tabaco en la punta del cigarrillo. Aquel




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