Page 187 - Hijos del dios binario - David B Gil
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acababan de descubrir que su presa estaba
entrenada en un arte más antiguo y cruel que el
krav magá. No volverían a subestimarlo.
Quiso aprovechar su fugaz ventaja y correr
hacia la arboleda. Trataría de escabullirse en la
oscuridad, obligarles a buscarle entre las sombras y
así ganar algo de tiempo para pensar. Sin embargo,
en cuanto dio el primer paso, notó cómo una presa
le inmovilizaba. Miró hacia abajo y vio al hombre
que había derribado agarrándolo por el tobillo. Se
echaba una mano al cuello en un intento de
recuperar el aliento, pero eso no le impedía
aferrarle la pierna con unos dedos que parecían
tenazas. Daniel se inclinó para intentar golpearle en
la nariz o entre las piernas, pero se sentía cada vez
más derrotado. Comenzaba a resultarle difícil
incluso mover los brazos o mantener los ojos
abiertos. La droga ganaba terreno al fogonazo de
adrenalina y afectaba ya a su sistema nervioso
somático. Solo alcanzó a revolverse con torpeza
antes de que la noche cayera sobre él dejándolo
completamente a oscuras.
Aún tardó un instante en comprender que le
habían cubierto con una capucha y le arrastraban
por el suelo. Intentó desembarazarse con
movimientos violentos, pues sabía cuál era el
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