Page 184 - Hijos del dios binario - David B Gil
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leer un poco antes de apagar la luz. Así que pidió la


           cuenta y salió al paseo marítimo.


                  Fuera la noche se mantenía joven y Daniel era


           el  único  solitario:  grupos  de  amigos  recorrían  el



           paseo yendo de un local a otro, mientras abajo, en


           la  playa,  las  parejas  disfrutaban  tendidas  en


           sábanas  sobre  la  arena,  abrazadas  mientras


           contemplaban  las  estrellas  o  escuchaban  el  largo


           murmullo de las olas sobre un mar en tinieblas.


                  Sentía  los  oídos  saturados  por  la  música  y  la


           cabeza  un  tanto  cargada,  así  que  agradeció  el



           contacto  de  la  brisa  nocturna.  Se  metió  las manos


           en  los  bolsillos  y  enfiló  el  camino  de  regreso,


           internándose en las avenidas que subían hacia los


           hoteles, en dirección a la plaza Dizengoff. No tardó


           en  llegar  a  calles  más  tranquilas,  alejadas  del


           bullicio  que  a  aquellas  horas  se  concentraba  en  la


           zona de ocio junto al litoral. El resto de la ciudad


           dormía.


                  Sin embargo, pese al silencio y al aire fresco, se



           sentía  cada  vez  más  torpe  y  embotado,  con  un


           rumor sordo instalado en el fondo de su conciencia,


           impidiéndole  seguir  el  hilo  de  sus  propios


           pensamientos. Tenía la boca pastosa y la luz de las


           farolas le incomodaba sobremanera. Debía de tener


           las pupilas muy dilatadas. Comenzó a preocuparse,




                                                                                                            184
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