Page 185 - Hijos del dios binario - David B Gil
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pues sospechaba lo que podía estar sucediendo.
Apresuró el paso, perdió pie, cayó y se apoyó sobre
las manos para no rodar por el suelo. Confundido,
se miró los trazos de sangre en los dedos y las
palmas. Se llevó una mano a la sien e intentó
tranquilizarse antes de continuar andando. Sentía
los ojos cansados, incapaces de enfocar. Ansioso
por llegar cuanto antes a la seguridad de su
habitación, decidió atravesar un pequeño parque
urbano con el fin de acortar camino, una decisión
que solo podía responder a la nube que había
velado su juicio.
Se adentró en la penumbra del parque con
pasos apresurados y un tanto trastabillados, hasta
que escuchó el frenazo de un vehículo al otro
extremo del recinto, cerrando la salida a la que él se
dirigía. «Estúpido, estúpido y confiado gilipollas —
se recriminó mientras giraba y volvía sobre sus
pasos, en dirección a la entrada del parque—.
¿Acaso creías que estabas aquí de turismo? ¿Que
podías meter la mano y revolver en la caja de
secretos de la inteligencia israelí?».
Al levantar la vista vio que alguien caminaba
directo hacia él. Debía de haberlo seguido a
distancia, pues no se había percatado de su
presencia hasta que se había dado la vuelta. Una
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