Page 227 - Hijos del dios binario - David B Gil
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Levantó la vista al escuchar en la distancia el
sonido de un coche rodando sobre el asfalto
cuarteado; era un rumor constante y creciente,
como el de una tormenta que se aproxima desde
más allá de las montañas. Finalmente, tras la última
curva del camino, un BMW negro apareció bajo la
tupida bóveda que trenzaba el bosque de robles. El
vehículo se aproximó despacio y sus enormes
neumáticos apisonaron la grava hasta detenerse a
su lado.
La puerta se abrió con un chasquido mecánico,
y dos largas piernas enfundadas en medias claras
asomaron desde el interior.
—¿Filippa Rossi? —preguntó la mujer que
emergía del oscuro habitáculo del BMW.
—Sí —logró balbucir Alicia, mientras alzaba la
vista hacia la recién llegada. Calzaba afilados
estiletes y vestía un traje de un blanco severo, sin
contrapunto de color. El pelo rubio le caía
exuberante hasta la mitad de la espalda, y sus
rasgos inexpresivos y angulosos, ocultos tras unas
inmensas gafas de sol, hacían difícil determinar su
edad.
En cuanto vio a aquella mujer, que parecía la
encarnación del ideal femenino de Wagner, se
sintió intimidada, incómoda en sus zapatos
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