Page 229 - Hijos del dios binario - David B Gil
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pendiente que llevaba, sujeto a su lóbulo izquierdo,
debía de ser el manos libres.
—Estamos aquí —dijo la mujer.
No dio más explicaciones; se volvió hacia Alicia
y le dirigió una breve sonrisa dándole a entender
que deberían aguardar.
Al cabo de unos segundos un zumbido
electrónico activó una serie de resortes, hasta que la
cerradura, invisible desde aquel lado del muro,
saltó con un chasquido que reverberó en el
estómago de Alicia.
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