Page 307 - Hijos del dios binario - David B Gil
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o diez meses? Daba igual, parecía que el tiempo no


           pasara por él: seguía aparentando siete años menos


           y su pelo espeso y oscuro seguía combinando bien


           con  sus  ojos  verdes.  Aún  tenía  ese  aire  de  eterno



           universitario, de niño bien que se rebela contra su


           herencia  burguesa.  Lástima  que  fuera  tan  hijo  de


           puta.


                  Ella volvió a besar a su hija y la miró a los ojos,


           reacia a regresar al mundo de los adultos.


                  —Te he echado mucho de menos, cielo —sonrió


           pellizcándole la barbilla, y la depositó en el suelo.



                  La  pequeña  se  pegó  a  ella  y  no  se  separó


           mientras  echaban  a  andar  hacia  la  zona  de


           aparcamientos.  Javier  las  siguió  con  las  manos  en


           los  bolsillos  y  ese  aire  abatido  que  le  gustaba


           adoptar desde que se separaron.


                  —¿Cómo va todo? —preguntó Alicia, y por la


           inflexión  dura  de  su  voz  Javier  supo  que  la


           pregunta iba dirigida a él.


                  —Como siempre. No hay cambios, ni en casa ni



           en la clínica.


                  Alicia le miró de soslayo.


                  —¿Cómo  es  que  no  has  traído  a  Silvia?  No


           tienes  por  qué  escondérmela.  De  hecho,  me


           gustaría  conocer  mejor  a  la  persona  con  la  que


           convive mi hija dos fines de semana al mes.




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