Page 314 - Hijos del dios binario - David B Gil
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frente a la pantalla cuando se topó con el otro
elemento discordante en el que habían reparado
ella y Girard: el dinero destinado a la Fondation
Samaritain, radicada en Ginebra. Hizo lo mismo
que la última vez por pura inercia: buscó el nombre
Fondation Samaritain en la Red y, al igual que en
aquella ocasión, tampoco obtuvo resultados. Al
parecer, excepto por lo que figuraba en aquel
documento, no existía ninguna fundación con
dicho nombre en Suiza. O, al menos, no tenía
presencia en la Red, lo que resultaba igualmente
sospechoso. ¿Qué sentido tenía que una fundación
médica que dependía de donaciones no tuviera una
ventana al mundo?
Subió los pies a la silla y se sentó con las
piernas cruzadas, apoyando la cerveza sobre una
rodilla. Tenía la mirada perdida mientras intentaba
decidir algo. Una gota de agua condensada sobre la
botella se deslizó poco a poco hasta tocarle la piel,
pero no se inmutó; ni siquiera cuando la gota
comenzó a bajar por el muslo, dejando tras de sí un
rastro frío e iridiscente. Ignoró la helada caricia y
acercó los dedos al teclado táctil disimulado en la
superficie de su mesa. La secuencia qwerty se
iluminó bajo el cristal templado, y sus dedos
bailaron sobre las teclas invisibles deletreando
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