Page 311 - Hijos del dios binario - David B Gil
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de Will le había hecho ver que algunas cosas no
podían posponerse eternamente.
Alicia entró en su piso y lo primero que hizo
fue quitarse los zapatos que había tenido puestos
durante todo el día. Suspiró con alivio y arrastró su
pequeña maleta hasta el salón, dejó el abrigo sobre
una silla y se tiró bocabajo en el sofá. Por fin estaba
en casa, pero no tenía esa sensación: las persianas
bajadas, la ausencia de Lara, el que no hubiera
urgencias cotidianas que atender... Todo aquello
hacía parecer su apartamento un lugar diferente en
el que era inevitable sentirse extraña.
Abrió la maleta para rescatar unos cuantos
útiles de aseo y se tambaleó a oscuras hasta el
cuarto de baño. Se desnudó frente al espejo,
dejando la ropa esparcida por el suelo, y comprobó
que una semana y media de comida británica y sin
gimnasio no habían provocado en su cuerpo tantos
estragos como temía. Quizás los vaqueros,
despiadados con el autoengaño, se resistieran un
poco más a la hora de subir, pero no era nada que
unas cuantas series en el parque y unos días de
comida sana no pudieran solucionar. Una vez
cumples los treinta, todo lo que estuvo arriba cae
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