Page 309 - Hijos del dios binario - David B Gil
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—No               soy          ninguna                 idiota            —protestó


           volviéndose  hacia  ellos  con  aire  frustrado—.  No


           hay ningún coche en marcha, ¿veis?


                  —Ven —la llamó Alicia—. Toma mi maleta y ve



           metiéndola en el coche. La he arrastrado por todo


           Londres y estoy harta de tirar de ella.


                  Encantada de ayudar a su madre, la pequeña se


           puso la pulsera que le ofrecían y tiró del equipaje


           con aire alegre, lo que logró que dejara de correr.


           Mientras  se  alejaba,  Alicia  sujetó  por  el  brazo  a


           Javier y le obligó a rezagarse un poco.



                  —Necesito que te quedes con ella una semana


           más.


                  Él  frunció  el  ceño.  Lo  lógico  es  que  ella


           estuviera deseando pasar tiempo con la pequeña.


                  —Sabes  que  no  hay  problema...  Pero  pareces


           preocupada, ¿ha pasado algo en Londres?


                  —No,  nada  fuera  de  lo  normal  —lo


           tranquilizó—.  Solo  necesito  poner  en  orden  unas


           cuantas  cosas,  trabajar  en  un  reportaje  durante



           algunos días, y me resultará más sencillo si tengo la


           casa libre. El domingo de la semana que viene iré a


           recogerla, como siempre.


                  —Claro,  pero  no  sé  cómo  le  sentará.  Tenía


           ganas de estar contigo.


                  —No  te  preocupes.  Si  no  tienes  otros  planes,




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