Page 323 - Hijos del dios binario - David B Gil
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haber hablado (por razones evidentes), así que solo
quedaba la extraña colegiala, que seguía haciendo
bailar sus dedos sobre la pantalla táctil de grafeno.
—¿Perdona?
—Que al final has venido. Sí que debe de ser
algo importante.
La muchacha desconectó la pantalla y la guardó
en su bolsa del instituto. Era una chica mona, con
un cuerpo menudo y un bonito pelo liso que le caía
en hebras pulcramente desordenadas sobre los
hombros; vestía el típico uniforme de instituto caro:
polo blanco y falda a cuadros sobre zapatos con
medias. Pero había detalles que desmentían una
equívoca primera impresión: los piercings que le
taladraban la ceja y el labio inferior, el extraño
maquillaje de contrastes negros y blancos, o su
mera presencia en aquel lugar. Todo ello delataba
que no era la alumna recatada que podía parecer en
un primer vistazo.
Harta de esperar a que Alicia dijera algo, la
chica alargó la mano y preguntó:
—¿Me das un poco de birra? Tengo la boca
seca.
—¿Qué?... —Alicia miró la cerveza en su
mano—. ¡No! ¿Cuántos años tienes?
—¡Joder! ¿Tú también me vas a salir con lo
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