Page 370 - Hijos del dios binario - David B Gil
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ejemplar único desarrollado hasta su máximo
potencial: su cuerpo en forma y bien equilibrado,
su mirada profundamente inteligente, su
determinación. Todo en él transmitía calma y
seguridad. ¡Y su perspicacia pese a su falta de
experiencia! Sería un líder al que merecería la pena
seguir.
—Ahora, dime, ¿por qué le dijiste a aquella
mujer que querías irte de aquí?
—Porque es cierto. Quiero salir de aquí, quiero
ver el mundo con mis propios ojos y no a través de
la mirada de hombres que murieron siglos atrás.
Quiero que la realidad deje de ser un decorado
inalcanzable.
—Y tendrás tiempo de todo eso. Pero ahora tu
lugar está aquí, Nicholas. Todos tenemos un lugar
en el mundo y, créeme, hay muchos chicos ahí
fuera que estarían ansiosos de cambiarlo por el
tuyo.
—Un hombre tiene derecho a elegir sus propios
pasos.
—Pero tú estás lejos de ser un hombre —
respondió Tomáï Rada, y de nuevo apareció su
sonrisa paternalista.
Nicholas puso las manos sobre la mesa y habló
con voz pausada.
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