Page 429 - Hijos del dios binario - David B Gil
P. 429
mismo.
—Esto no funciona así, Alicia —dijo él con
paciencia—. No puede darme...
—Escúcheme bien, gilipollas —y su mirada era
desquiciada, casi amenazadora—. No solo tengo la
información que busca, sino que he investigado por
mi cuenta, sé lo que Fenris está haciendo en Irlanda
y en Suiza. Sé cosas de las que «su gente» no tiene
ni puta idea, pero jamás obtendrán nada de mí a no
ser que vayamos a por mi hija ahora mismo.
«Suiza», musitó Daniel, con las palabras del
viejo Saul Perlman clavadas en la memoria. Y para
sorpresa de Alicia, su amenaza pareció resultar
bastante eficaz.
—Está bien. Primero vayamos a por su hija,
después hablaremos con calma usted y yo. —
Daniel pulsó el botón de contacto y pisó dos veces
el acelerador, haciendo rugir el motor híbrido del
Volkswagen—. Además, el coche no está a mi
nombre, podemos saltarnos unos cuantos
semáforos.
Se deslizaron en vertiginoso silencio por las
calles de Madrid, que a ojos de Alicia resultaban
sorprendentemente tranquilas en contraste con la
urgencia que la agitaba por dentro. Daniel subía y
bajaba las marchas con la suavidad de los buenos
429

