Page 53 - Hijos del dios binario - David B Gil
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aprieta bien las tuercas, pero sales de su despacho


           casi agradecido. Le deberían cambiar el nombre al


           síndrome de Estocolmo, síndrome de Claudio sería


           más apropiado.



                  Ella  no  pudo  reprimir  una  sonrisa  y,  por  un


           instante, volvió a sentirse como aquella estudiante


           que  se  reía  con  los  mordaces  comentarios  de  su


           compañero.


                  —Sabes que no vas a encontrar un redactor jefe


           tan comprensivo como Claudio en ningún sitio.


                  —Puede que no, estoy dispuesto a concederle el



           beneficio  de  la  duda  —zanjó  Girard—.  Vamos,  te


           invito a un café.


                  —Pero  que  sea  corto,  tengo  el  coche  en  el


           parking y desde aquí puedo escuchar cómo corren


           los minutos.


                  Llegaron al vestíbulo y él le abrió la puerta con


           caballerosidad.  El  frío  aire  de  la  mañana  alejaba


           definitivamente  cualquier  recuerdo  del  verano  y


           obligaba a subirse el cuello del abrigo en un típico



           gesto           otoñal.            El        asfalto           parecía             húmedo,


           probablemente  por  alguna  llovizna  nocturna,


           aunque ahora el cielo mostraba un azul gélido.


                  —Te veo seria.


                  —Octubre no es mi mes favorito.


                  —¿Quieres  hablar  de...?  —Se  interrumpió  a  la




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