Page 55 - Hijos del dios binario - David B Gil
P. 55

un sitio cerca con precios razonables —dijo Girard.


                  —Si tanto te preocupa, te puedo invitar. Me he


           divorciado, pero puedo permitirme dos cafés.


                  —No  es  eso  —rezongó  ante  la  ironía  de  su



           amiga—. Es una cuestión de principios.


                  Entraron  en  una  cafetería  que,  pese  a  estar


           renovada,  conservaba  cierto  encanto  clásico  que


           permitía vislumbrar cómo debió ser en su apertura


           allá  por  1984,  según  rezaba  la  cristalera  del  local.


           Cuando  Alicia  abrió  la  puerta  y  pasó  al  interior,


           agradeció la atmósfera cálida y el olor a café recién



           hecho.


                  Eligieron  una  pequeña  mesa  apartada  de  la


           entrada,  como  si  su  conversación  tuviera  tintes


           conspirativos, y pidieron sendos cafés. Con leche el


           de ella y negro, como su sentido del humor, el de


           él. Cuando les sirvieron, permanecieron un instante


           en silencio, con la mirada ausente y rodeados por


           conversaciones  ajenas.  Alicia  fue  la  primera  en


           hablar:



                  —¿No estás harto de todo esto?


                  —¿De  todo  esto?  ¿Te  refieres  al  cambio  de


           estación, al trabajo o a los cafés a deshora?


                  Ella forzó una sonrisa mientras envolvía la taza


           con las manos.


                  —Me  refiero  a  esto  que  hacemos.  Cada  día




                                                                                                             55
   50   51   52   53   54   55   56   57   58   59   60