Page 50 - Hijos del dios binario - David B Gil
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reportaje de esta semana sea más... llamativo.


                  —No  lo  digas  con  ese  tono,  Alicia.  No  soy  tu


           padre. No te estoy regañando.


                  —Ojalá mi padre me hubiera regañado como lo



           haces tú —sonrió ella.


                  Claudio  se  puso  en  pie  y  rodeó  aquella  mesa


           traída  desde  otra  época,  de  una  en  la  que  las


           redacciones olían a tabaco, papel y tinta. Abrió los


           brazos y ella se dejó estrechar por el reconfortante


           abrazo de aquel hombre cabal.


                  —¿Cómo lo estás llevando? —le preguntó con



           afecto,  y  Alicia,  apoyada  contra  su  pecho,  pudo


           escuchar cómo retumbaba su voz grave.


                  —Bien.  ¿Por  qué  todo  el  mundo  me  sigue


           preguntando  lo  mismo?  Llevábamos  dos  años


           separados,  simplemente  lo  hemos  puesto  por


           escrito.


                  —Eres una muchacha guapa e inteligente, verás


           como encuentras a alguien que te quiera mejor. Si


           tuviera treinta años menos, yo mismo te tiraría los



           tejos.


                  —Hace tiempo que dejé de ser una muchacha,


           Claudio. Y nadie dice ya «tirar los tejos».


                  —¿Ves?  Ya  ni  siquiera  hablamos  el  mismo


           idioma  —rio  el  periodista—.  Vete,  pero  antes  de


           ponerte  a  escribir  tu  reportaje  de  esta  semana




                                                                                                             50
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