Page 51 - Hijos del dios binario - David B Gil
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quiero que nos envíes a Miguel y a mí la propuesta.


           Y  habla  con  Melisa,  me  dijo  que  necesitaba  que


           escribieras  un  par  de  reseñas  y  atendieras  una


           entrevista para Cultura.



                  Alicia se llevó dos dedos a la frente a modo de


           saludo  militar  y  desapareció  tras  la  puerta


           relativamente  indemne.  Una  vez  en  el  pasillo,


           comprobó que no había nadie de Cultura, así que


           lo mejor que podía hacer era volver a casa, sentarse


           frente  al  monitor  con  una  taza  de  café,  y  buscar


           entre  sus  archivos  algún  tema  apetitoso  para  su



           próximo reportaje.


                  Pulsó  el  botón  de  la  planta  baja  y  se  apoyó


           contra  la  pared;  no  había  ido  tan  mal  como


           esperaba,  pero  aun  así  la  conversación  la  dejó


           meditabunda. Las puertas del ascensor se estaban


           cerrando cuando alguien se deslizó en el interior.


                  —¡Girard! ¿Qué haces tan temprano por aquí?


                  —Ya me conoces, me gusta ser imprevisible —


           dijo con una sonrisa lánguida el recién llegado.



                  Arturo  Girard  se  movía  en  una  edad


           indeterminada  dentro  de  la  treintena.  De  aspecto


           desaliñado y un tanto extravagante, por su actitud


           muchos  podían  llegar  a  pensar  que  se  trataba  de


           una persona despreocupada, incluso errática, pero


           Alicia  sabía  bien  que  tras  su  mirada  afable  se




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