Page 52 - Hijos del dios binario - David B Gil
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escondía una mente lúcida capaz de interpretar la
realidad con claridad. Lo conocía desde su primer
año de carrera; cuando ella comenzaba los
estudios, él era ya un clásico de la Facultad de
Periodismo, uno de esos alumnos que te encuentras
metidos en cualquier embrollo: desde el rodaje de
un cortometraje hasta una protesta estudiantil por
los precios de la cafetería. Solo coincidieron
durante un curso, tras el cual Alicia completó sus
estudios en Londres, pero fue suficiente para forjar
entre ambos una buena amistad.
El azar los había vuelto a reunir una década
después en la redacción de Progreso, y parecía que
el tiempo no hubiera pasado entre ellos. Durante
los últimos seis años habían compartido
confidencias y tribulaciones, siempre con un café
de por medio.
—He visto que salías del despacho del viejo —
observó él, mientras se limpiaba las gafas contra la
camisa arrugada.
—Sí, he vuelto a llegar tarde a un consejo de
redacción.
—¿Ha sido muy duro? ¿Quieres que hable con
él?
—Sabes que Claudio nunca es muy duro.
—Es cierto, el viejo tiene habilidad para eso: te
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