Page 54 - Hijos del dios binario - David B Gil
P. 54

espera  de  que  su  compañera  dejara  translucir  sus


           sentimientos.


                  —¿Tú  también?  Me  he  divorciado,  por  Dios,


           casi todo el mundo lo hace, ¿no? Además, ha sido



           una  liberación,  por  fin  hemos  formalizado  una


           situación que llevaba dos años estancada. Fue duro


           cuando él dejó nuestra casa, pero ¿esto? Esto es un


           trámite.


                  —Sí  —ratificó  él—.  Le  damos  mucha


           importancia  a  los  contratos.  Nadie  te  felicita


           cuando  te  vas  a  compartir  piso  con  tu  pareja,  lo



           hacen cuando te casas.


                  —Exacto.  Cuando  me  casé  me  entraban  ganas


           de  decir:  ¡A  qué  viene  tanta  historia,  si  llevamos


           cinco  años  durmiendo  en  la  misma  cama!  El


           divorcio viene a ser lo mismo.


                  Él sonrió ante su elocuencia.


                  —Pero si nosotros no le damos importancia a lo


           que se pone por escrito, ¿quién lo va a hacer?


                  Cruzaron  la  avenida  hasta  la  rambla  arbolada



           que  recorría  el  paseo  y  comenzaron  a  caminar  en


           dirección  al  Prado.  Cuando  dejaron  atrás  la


           solemne fachada de la Biblioteca Nacional, Alicia se


           vio obligada a preguntar adónde se dirigían.


                  —Una de las muchas cosas que no me gusta de


           las  nuevas  oficinas  es  que  es  imposible  encontrar




                                                                                                             54
   49   50   51   52   53   54   55   56   57   58   59