Page 846 - Hijos del dios binario - David B Gil
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Epílogo
St. James
El Mercedes rodó pesadamente sobre los
adoquines hasta detenerse en la gran explanada
que hacía las veces de patio frontal. Solomon
Denga descendió del vehículo y miró a su
alrededor, a la espera de que alguien acudiera a
recibirlo. Era su primera visita a St. James, un
antiguo colegio universitario al norte de Plymouth,
a escasamente veinte minutos del parque nacional
de Dartmoor. El centro había sido adquirido seis
meses atrás por Inacorp y reacondicionado a
marchas forzadas para acoger a sus nuevos
inquilinos. Algunos de ellos, que ahora paseaban
por el patio o almorzaban en grupos sobre el
césped, observaron al extraño visitante durante un
momento, antes de perder el interés y volver a sus
conversaciones.
—Nos alegra conocerle, señor Denga —lo
saludó un joven que, ataviado con ropa informal,
había salido a su encuentro. Lo acompañaba un
segundo hombre de una edad más próxima a la de
Denga, cuyo saludo fue silencioso, en absoluto
cálido—. Soy David Ancel, hemos hablado por
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