Page 844 - Hijos del dios binario - David B Gil
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Ahora he de irme.


                  Se puso en pie y recogió su abrigo. Pero antes


           de marcharse, lo besó en los labios.


                  —Adiós, Daniel.



                  Él  asintió  a  modo  de  despedida,  después


           observó  en  silencio  cómo  Alicia  salía  a  la  calle  y


           cruzaba,  quizás  un  tanto  apresurada,  la  gris


           explanada en dirección a Jubelee Park. Cuando se


           hubo  ido,  hundió  la  mirada  en  el  whisky  y


           jugueteó un poco más con el hielo.


                  —De  nuevo  tú  y  yo  solos  —bromeó  de  mal



           humor.


                  Bebió a solas durante casi una hora, un par de


           copas,  las  suficientes  para  sentirse  como  un


           completo idiota. Cuando se convenció de que ella


           no iba a volver, pagó lo que había bebido de más y


           se  dispuso  a  buscar  un  taxi  que  lo  llevara  a


           Heathrow. Desde allí tomaría cualquier vuelo que


           saliera  aquella  misma  noche,  uno  que  lo  llevara


           lejos, de regreso a su vida de hoteles y aeropuertos.



                  Salió  del  local  a  la  fría  noche  londinense.


           Reuters  Plaza  se  hallaba  desierta,  custodiada  por


           torres  de  cristal  empañadas  por  el  vaho  del


           Támesis.  Se  subió  el  cuello  del  abrigo  y  echó  a


           andar en busca de un taxi. En ese instante su móvil


           vibró en el bolsillo. Lo sacó con gesto de fastidio. El




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