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The One Minute Manager
siasmo de su visitante, se levantó La señora Brown continuó: ramente volver a verme lo antes
del sillón y le hizo esta sugerencia: posible, sabiendo que no aceptará
- Otra cosa importante de mí es que indiferente que el mismo error
- ¿Por qué no se lo pregunta a la me gusta el trabajo que hago. Por vuelva a repetirse...
señora Brown? Tengo entendido que eso, yo misma me dedico los Elogios
tenía pensado pasar a visitarla. de un Minuto. En realidad, si una no - ¿Y todo eso dura solo un minuto?
está a favor de sí misma, ¿quién va –se sorprendió el joven.
- Sí, así es –admitió el joven-. Muy a estarlo?. Una amiga mía me dijo
agradecido por el tiempo que me ha una vez una frase que nunca olvida- - Normalmente es así –respondió la
dedicado. ré: “Si no haces sonar tu propio señora Brown-, y cuando termina,
cuerno, otro lo utilizará como escu- termina. La reprimenda de un
- No tiene importancia –dijo Levy-. pidera ”. Ejecutivo al Minuto no se alarga
El tiempo es precisamente algo de mucho, pero puedo garantizarle
lo que no ando escaso. Como habrá El joven esbozó una sonrisa. Le gus- que la persona que la recibe no tro-
observado, yo también soy ahora un taba el sentido del humor de aque- pieza dos veces en la misma piedra.
Ejecutivo al Minuto. Mucha suerte lla mujer.
en sus averiguaciones. - Me pregunto –reflexionó el joven-
- Verá, si cometo un error de bulto, si el Ejecutivo al Minuto tendrá que
El tercer secreto: las invariablemente recibo una lamentar alguna vez un error pro-
Reprimendas de un Minuto Reprimenda de un Minuto. pio. Por todo lo que me cuentan de
él, parece un ser perfecto.
A la mañana siguiente, el joven se - ¿Una qué? –preguntó sorprendido
presentó en el despacho de la seño- el joven. - Pues tengo que decirle que apenas
ra Brown a las nueve en punto. Le cae en alguno. Pero no puede
dio la bienvenida una mujer de unos - Una Reprimenda de un Minuto negarse que tiene muy buen sentido
cincuenta años, elegantemente ves- –repitió la señora Brown. Es el ter- del humor. Cuando es él mismo el
tida. El joven escuchó de sus labios cer secreto para convertirse en un que se equivoca, se lo hacemos
la frase ya habitual: Ejecutivo al Minuto. Si hace tiempo notar y bromeamos sobre ello. El
ya que llevo realizando ciertas tare- Ejecutivo al Minuto nos ha enseñado
- Es un gran tipo, ¿verdad? as, y sabiendo por tanto cómo el enorme valor que guarda el reír-
hacerlas, cometo un error, el se de uno mismo cuando se tiene un
Pero esta vez se sintió completa- Ejecutivo al Minuto no tarda en tropiezo. Nos ayuda a trabajar con
mente libre para afirmar con total reaccionar. más ánimo, aunque a veces no sea
sinceridad: fácil reírse de sí mismo.
- ¿Y qué es lo que hace? –preguntó el
- Sí, lo es. ¿Mantiene usted un con- joven. El joven agradeció a la señora
tacto habitual con él? Brown todas las aclaraciones que le
- Tan pronto como mi equivocación había proporcionado. Comenzaba a
- Rara vez. Excepto, por supuesto, llega a sus oídos, viene a verme. sentirse como un miembro más de
cuando algo me sale mal –añadió la Primero, comprueba los hechos. aquella organización y no como un
señora Brown. Entonces, me mira directamente a mero visitante, lo cual le causó
los ojos y resume con total exacti- cierta satisfacción.
- Creía que existía un lema según el tud qué fue lo que hice mal.
cual hay que sorprender a la gente Después comparte conmigo el efec- Cuando caminaba por el pasillo, se
solo cuando hace algo bien –repuso to que le ha causado mi fallo: ira, dio cuenta del poco tiempo que
el joven con cierta sorpresa. frustración o cualquier otro senti- había pasado con aquella mujer y
miento que le embargue. de la abundante información que,
- Así es –confirmó la señora Brown-. aun así, había recibido.
Pero antes de nada debe saber algu- La señora Brown adoptó un sem- Mentalmente, repasó cómo había
nas cosas sobre mí. Llevo solo unos blante serio antes de seguir: que actuar ante una persona expe-
días trabajando aquí, pero me rimentada que incurría en una
conozco esta división operativa - A continuación, deja pasar unos falta:
como la palma de mi mano. Por lo segundos en silencio (unos segundo
tanto, el Ejecutivo al Minuto no eternos, como puede imaginarse) y Las Reprimendas de un Minuto dan
tiene que dedicarme mucho tiem- me recuerda lo competente que, en buenos resultados cuando usted:
po, por no decir ni pizca, para for- su opinión, suelo ser. Se esfuerza en
mular la previsión de objetivos. De que yo comprenda que el único 1 Explica de antemano a sus sub-
hecho, yo misma suelo formular las motivo de su reprimenda es precisa- ordinados que les hará saber
previsiones y después se las envío. mente el respeto que me tiene. Que claramente si trabajan satisfac-
se trata de un comportamiento toriamente o no.
impropio de mí. Y que espera since-
2 Les reprende inmediatamente.
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