Page 18 - KABASH BASICO
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KABASH

necesario el contacto con la tierra a través de un piso que puede ser de madera, cualquier tipo de
piedra, cerámica, azulejo o sobre una alfombra de tejido natural o de cuero.
También es preciso que usted, al momento de meditar, se saque todos los metales que estén en
contacto con su piel (anillos, pulseras, relojes, caravanas, etc.); lo que sea de oro puede dejarse ya que
es neutro; cada metal tiene su propia energía que influye sobre la práctica de la Dabraká.
Sacarse el reloj también tiene un sentido simbólico: por un momento se dejan de lado los horarios de la
rutina diaria y se entra en oro plano, el de la mística, donde el tiempo es relativo. La concentración en la
combinación de letras debe ser profunda pero rápida; aproximadamente de 3 a 5 minutos. Luego de
eso es natural que la mente se disperse. Pero ese tiempo no debe ser medido; la experiencia nos
llevará a tener una noción clara de ese “tiempo interno” de concentración.
Para facilitar ese proceso de interiorización, debemos apartar los pensamientos de la vida cotidiana, las
preocupaciones, los problemas que nos perturban y que no permiten la integración plena con la
Dabraká. Para ayudar a aquietar su mente, antes de meditar, es conveniente, siempre que sea posible,
lavarse las manos colocándolas bajo el agua de la canilla, concentrándose en:TASH LEJ

Otro ejercicio de concentración que lo ayudará mucho se hace mirando fijamente la llama de la vela
antes de iniciar la práctica de la Dabraká. Aunque es natural que al principio muchos pensamientos lo
invadan cruzando su mente como flashes incontrolables, poco a poco usted conseguirá ordenarla y
dirigirla a su propósito. Primero piense en la meta que desea alcanzar con su meditación; hágalo con
emoción, entre en contacto con su fe, creyendo que conquistará su gran objetivo. Luego busque dejar
su mente en blanco; en ese momento, concéntrese con toda su fuerza en la Dabraká.
Repita mentalmente la combinación de letras, como un lenguaje interior, a su ritmo, con mucha fe,
sienta entonces la fuerza de esas letras, su vibración... Deje que esa palabra se transforme en un
“pequeño sol” que da vida a su espíritu; libérelo y déjelo alcanzar vuelo...entréguese.
La llama de la vela se convierte en “Divina”, iluminando su mente para que usted encuentre la fuerza o la
respuesta que está buscado para crecer y ser feliz.
Recuerde que la práctica de la Dabraká es un profundo diálogo consigo mismo y para buscar entrar en
contacto con su esencia; con esa fuente de donde emana su fuerza interior, usted también puede
practicar la meditación unida a un cántico místico, que en el Antiguo Egipto era llamado Niguen o
Naguen (la repetición de una combinación de letras asociadas a una melodía).
Los Sacerdotes Hierofantes sabían que a través del canto y de la danza, despertaban una gran fuerza,
emitiendo una entonación mística conseguían entrar en trance, lo que permitía el despertar de su
sensibilidad para realizar sus prácticas.
Como místicos creemos que a través de esa música podemos alcanzar nuestra alma.
Principalmente para aquellos que comienzan a meditar, el niguen puede facilitar este estado de mayor
interiorización; de esta forma y siempre que sea posible o cuando sienta la necesidad de hacerlo, usted
también puede prepararse para la meditación escuchando un cántico místico (antes de meditar y no
simultáneamente para no perder la concentración en la Dabraká)
Entonces vamos a aprender un Niguen indicado para esa preparación, pues lleva al auto-control. En el
Antiguo Egipto, cuando llega el “momento del Marif”, el momento en que surge la primera estrella en el
cielo, los sacerdotes se dedicaban al encuentro con sus almas. A partir de ese momento, hombres y
mujeres abandonaban sus tareas cotidianas para dar lugar a la Mística en sus vidas.
Para rescatar esa tradición, nos concentramos en: ABITOJ

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