Page 1010 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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y la unidad también eran visibles en la estructura
elipsoidal.
Se puso en pie y fue empujando la camilla con una
mano hacia la nieve iluminada por la luna,
hundiéndose en aquella masa blanca hasta los muslos.
Cada movimiento de la mujer hacía bailar su silenciosa
sombra azul acero, y la sombra parecía querer liberarse
del cuerpo que la proyectaba para huir hacia la luna y
las oscuras y distantes montañas, donde un telón de
nubes tormentosas colgaba del cielo como si fuese una
noche aún más negra. La mujer de la Cultura iba
dejando un rastro de pisadas muy profundas que nacían
en la boca del túnel. El esfuerzo de seguir avanzando y
el dolor de sus lesiones hicieron que empezara a llorar,
pero su llanto apenas podía oírse.
Durante el trayecto alzó un par de veces la cabeza
hacia la oscura silueta de la nave con una mezcla de
miedo y esperanza en el rostro. Estaba aguardando el
destello luminoso y el impacto del láser indicadores de
que los sistemas automáticos de la nave habían decidido
que era una enemiga; de que la unidad y el traje de
Horza se encontraban en tan mal estado que se habían
vuelto irreconocibles para la nave; de que todo había
terminado y que estaba condenada a morir aquí, a cien
metros de la seguridad y de la única forma de
abandonar el planeta, sólo porque un conjunto de
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