Page 110 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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mediante signos y gestos. La tercera era una fanática

              religiosa que repartía su tiempo libre entre los intentos

              de convertirle a algo llamado el Círculo de Llamas y el


              atrincherarse  tras  la  puerta  del  camarote  que

              compartía  con  Yalson  devorando  cerebro—cintas  de

              fantasía. Yalson parecía ser la única hembra normal a


              bordo,  pero  a  Horza  le  resultaba  bastante  difícil

              pensar en ella como mujer. Aun así, fue quien se tomó


              la molestia de presentarle a los demás y contarle lo que

              necesitaba saber sobre la nave y su tripulación.


                     Horza se aseó en uno de los puntos de lavado de


              la  nave  —unos  recintos  que  parecían  ataúdes—,  y

              cuando hubo terminado siguió la sugerencia de Yalson

              y dejó que su nariz le guiara hasta el comedor, donde


              fue más o menos ignorado pero acabó encontrándose

              ante un plato con comida. Kraiklyn le lanzó una rápida

              mirada  mientras  se  sentaba  entre  Wubslin  y  un


              Bratsilakin,  apartó  los  ojos  de  él  y  siguió  hablando

              sobre armas, blindajes y tácticas sin prestarle ni la más

              mínima  atención.  Después  de  comer,  Wubslin  le


              acompañó hasta su camarote y se marchó. Horza quitó

              los  trastos  que  cubrían  el  catre  de  Zallin,  cubrió  su


              dolorido  y  cansado  cuerpo  de  anciano  con  unas

              sábanas medio rotas y se sumió en un profundo sueño.


                     Cuando  despertó  recogió  los  escasos  objetos


              personales  de  Zallin.  Era  patético.  El  joven  muerto



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