Page 111 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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había poseído unas cuantas camisetas, algunos
pantalones cortos, un par de faldellines, una espada
oxidada, una colección de dagas baratas con fundas
tirando a maltrechas y unos cuantos libros de plástico
de gran tamaño para microlector con imágenes en
movimiento que repetían incansablemente escenas de
viejas guerras mientras se los mantuviera abiertos. Eso
era todo. Horza decidió conservar el traje del joven,
aunque le quedaba demasiado grande y no era
ajustable, y el viejo rifle de proyectiles que Zallin no
había cuidado con demasiada devoción.
Envolvió todo lo demás en una de las sábanas más
destrozadas y lo llevó al hangar. Todo estaba igual que
cuando se había marchado de allí. Nadie se había
molestado en mover la lanzadera devolviéndola a su
posición original. Yalson estaba ejercitándose desnuda
hasta la cintura. Horza se quedó inmóvil en el umbral
al final de las escaleras viendo cómo la mujer pasaba de
un ejercicio a otro. Yalson saltaba y giraba sobre sí
misma, daba volteretas y saltos mortales, hendía el aire
con patadas y puñetazos y acompañaba cada
movimiento con leves gruñidos. Cuando vio a Horza se
quedó quieta.
—Bienvenido. —Yalson se agachó a recoger la
toalla que había dejado sobre la cubierta y empezó a
frotarse el pecho y los brazos. Una capa de sudor hacía
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