Page 113 - Pensad En Flebas - Iain M. Banks
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cubierto  de transpiración  y  descubrió  que le  gustaba,

              pero en la actitud de Yalson no había nada indicador

              de  que  pudieran  llegar  a  ser  algo  más  que  amigos.


              Bueno,  mientras  estuviera  a  bordo  de  esta  nave  se

              conformaría  con  la  amistad.  No  cabía  duda  de  que

              necesitaba alguien a quien llamar amigo.



                     Después  fueron  al  comedor  a  tomar  un  bocado.

              Horza estaba hambriento. Su cuerpo exigía comida para

              reconstruirse y añadir un poco más de carne a la delgada


              y  frágil  silueta  que  había  asumido  cuando  adoptó  la

              identidad  del  ministro  de  Ultramundo  de  la


              Gerontocracia de Sorpen.


                     «Al  menos  la  autococina  funciona  y  el  campo

              antigravitatorio parece bastante regular», pensó Horza.

              Los camarotes atestados, la comida podrida y un campo


              gravitatorio errático o mal ajustado siempre le habían

              horrorizado.





                     —Zallin no tenía amigos —dijo Yalson meneando


              la cabeza mientras se metía algo de comida en la boca.


                     Estaban  sentados  juntos  en  el  comedor.  Horza

              quería  saber  si  existía  algún  tripulante  que  pudiera


              sentir deseos de vengar al joven.


                     —Pobre bastardo... —repitió Horza.







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